Cada Luna Nueva es una página en blanco. Te contamos por qué es el momento de sembrar y cómo hacerlo alineado al ritmo del cielo.
Cada Luna Nueva, el Sol y la Luna se abrazan en el mismo grado del zodíaco y el cielo se queda a oscuras. Ese vacío no es ausencia: es página en blanco. Astrológicamente, marca el inicio de un ciclo lunar de veintinueve días y medio, y es el momento simbólico para sembrar.
Sembrar intenciones no es pedir deseos a una estrella. Es alinear tu voluntad con el ritmo natural de crecimiento. Lo que plantás en la oscuridad de la Luna Nueva germina con el Cuarto Creciente, florece en la Luna Llena y se cosecha o se suelta en el Menguante.
El signo importa
El signo en el que cae la lunación le da color a esas intenciones. Una Luna Nueva en Aries enciende lo que querés empezar; en Tauro, lo que querés estabilizar; en Cáncer, lo que querés nutrir. Mirá en qué casa de tu carta natal cae para saber qué área de tu vida está estrenando ciclo.
El ritual puede ser tan simple como escribir a mano tres intenciones y guardarlas. Lo importante no es la ceremonia sino la consciencia: elegir, en voz baja, hacia dónde querés crecer este mes. El cosmos no cumple deseos; te sincroniza con tu propio impulso.